Caprichos del destino.

Caprichos del destino

«Se juega, se gana.
Juega, se pierde.
Se juega».
«La pasión», Jeanette Winterson

Caprichos del destino

Qué necesario es Des-Conectar para Re-Conectar. Dejar en silencio el mundo que nos rodea, apagar todos esos ruidos internos que generamos por los miedos, preocupaciones, planes que al final no se cumplen o que queremos cumplir a toda costa.

Hace casi un mes desde que escribí en el Blog por última vez y siento que este tiempo ha sido de calidad, disfrutando cada momento, cada instante, cada aprendizaje en forma de persona, en forma de desilusión o incluso de regalo que aparece sin esperarlo.

Y es que llega un momento en el que te preguntas: «¿Para qué hago todo esto?» Y no obtienes respuestas. Las personas que giran a tu alrededor siguen su vida y tu imaginas cómo sería todo si fuera tal y como habías soñado. ¡Qué fácil sería todo si pudiéramos hacer las cosas a nuestra manera, si con tan solo pensarlo ya se hiciera realidad! Pero todo tiene su tiempo, su momento y su sentido.

Hace tiempo, conversando con una amiga, nos dimos cuenta de que el tiempo, nos había dado la razón a cada una en sus respectivas cuestiones. Algo así como un momento de pausa para que pudiéramos apreciar lo que realmente merecía la pena, porque había algo (con toda la probabilidad, mejor) esperando a que nos diéramos cuenta de que estaba ahí. Simplemente, teníamos que darnos cuenta de ello.

Se hace difícil a veces encontrar ese «tiempo perfecto» para el equilibrio entre lo que queremos y lo que nos toca. Y es que la vida es tan caprichosa a veces que nos desespera. Y aparecen situaciones, personas, momentos, que nos desestabilizan esa aparente calma que queremos y necesitamos a veces en nuestra vida para conseguir esa felicidad que muchas veces, no sabemos dónde se esconde, pero tampoco en qué consiste.

Hablamos mucho de la zona de confort y de salir de ella como si esa fuera la solución a nuestros problemas. Hemos casi demonizado esa expresión porque parece que todo lo bueno está al otro lado de ella. Pero, ¿acaso el instinto más salvaje de cada persona no tiende a refugiarse en esa guarida para evitar al depredador? ¿Acaso no nos han costado alguna batalla conseguir quedarnos en esa zona de confort?

Hay mucho mundo ahí fuera por conocer. Sin embargo, la experiencia me dice que lo más complicado por conquistar está dentro de cada persona. Ahí, donde nos remueven los miedos, los fracasos, las decepciones, lo que callamos, lo que no nos atrevimos a hacer o decir en un momento determinado…

La vida sigue su curso. Los días van pasando y las personas vienen y van. Aprovecho estos días para programar la agenda, dejando tiempo a la improvisación, a los cambios que se nos presentan y que no podemos controlar. A los ataques de risa, a los atardeceres dorados, a la conversación que te recompone, el beso que te sana, el compañero con el que desahogarte, el paseo que te recuerda la última vez que estuviste ahí, la hoja que cae bailando lentamente delante de tus ojos, el atasco que te hace volver a la realidad.

Ya sabemos que no se trata de encontrar la gran felicidad, sino de disfrutar los momentos irrepetibles de cada día, porque nos hemos acostumbrado a que el sol salga cada mañana y sin embargo, no sabemos exactamente cuándo dejará de hacerlo.

Mis mejores deseos. Nos leemos pronto.

Caprichos del destino

I.

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