Se buscan abrazos perdidos

Se buscan abrazos perdidos

«No puedes elegirme porque no soy una opción.»
Bebi Fernández

Se buscan abrazos perdidos

Poco a poco las piezas van volviendo a su sitio. Al final, todo parte del lugar del que es para reencontrarse con el instante que le pertenece.

He decidido parar un instante y apreciar el sol que entra por la ventana. He aprovechado para salir un rato a estirar las piernas y ver el mundo, ese que no hace mucho se paró prácticamente por completo y nos dejó de brazos cruzados, anhelando aún hoy día esa «normalidad» que dábamos por hecha.

Parar para pensar. Pensar para tratar de no equivocarnos. Hablar para decir. Decir porque callar en ocasiones, de poco sirve. Actuar. De palabras está la mente llena.

Y mientras andaba y me daba el sol en la cara, reparé en lo fácil que es hoy día encontrar quien te invita a pasar un rato en su casa con cualquier pretexto que suene medianamente creíble para terminar en un polvo de esos que te sacudes de encima, como el que sale de un rin de boxeo.

Qué rápido es fantasear en nuestra cabeza con llenar esos vacíos existenciales a base de copas, con provocar esos anhelos que nos susurran al oído que aún esas heridas no se han cerrado, que en esta mochila con equipaje para una, apenas hay espacio para un par de días más.

Cuando la noche cae sobre nuestros hombros, cual amante que adopta la postura que más la haga disfrutar y menos la implique emocionalmente, cuando miramos al techo esperando que esa canción que nos habían prometido no se quede sólo en el estribillo.

No sé si es la edad, la circunstancias, la vida o un cúmulo de todo ello, que ha provocado que anhelemos ese abrazo sincero que traspasa los poros de la piel, que abraza al corazón, que lleva en estado de coma tanto tiempo, que hace amago de resurrección.

Pero como hablaba el otro día con una amiga, llega un momento en el que trazas una línea que no se traspasa. Saltan bombas, se prende fuego y se montan barricadas a quien venga con la idea de alterar la paz que tantas guerras nos han costado.

Todo por un abrazo. De los de verdad. Esos que ya hace mucho se extinguieron. Se buscan abrazos perdidos. Los que quedaron en el aire y los que se dieron de más.

Esos que te dan las buenas noches. Los que te hacen sentir en casa aunque sean de alquiler. Abrazos que miran y gritan todo lo que callamos. Los que te dicen «aquí no es, pero puedes quedarte». Abrazos que al final, pueden ser el comienzo de todo. La reconstrucción de algo. La muerte al ego. De ida y de vuelta.

Sin mucho más que añadir pero con mucho que contar. En pequeños sorbos. Entre atardeceres tardíos y amaneceres que sorprenden a los que son capaces de ver más allá.
Con una sonrisa en la boca, una mano agarrando al miedo y la otra bailando con el lobo que salió huyendo cuando se dio cuenta de que caperucita, podía ser quien terminara por comérselo a él.

Nos leemos en breve. Un abrazo,

I.

«Hay personas que se van,
y cuando vuelven tenemos una vida donde ya no caben.
No es rencor, es el tiempo.»
Bebi Fernández

Please follow and like us:

Un comentario sobre “Se buscan abrazos perdidos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social Share Buttons and Icons powered by Ultimatelysocial